La primera entrada de nuestro blog la quiero dedicar a las bibliotecas públicas. Son espacios sociales imprescindibles en cualquier pueblo y ciudad y dan acceso a todo el mundo para consumir cultura de forma gratuita. Creo que son las entidades más igualitarias que tenemos.
Yo habitualmente voy a la agencia de lectura municipal de la antigua estación de Castellón, donde Conchi, la bibliotecaria, me guía de buen gusto entre los libros que recubren las paredes. Tenemos varias salas de lectura y préstamo repartidas por los distritos de la ciudad y todas dependen de la biblioteca pública municipal de la calle Mayor. También tenemos la biblioteca pública estatal de Rafalafena, mucho mayor que la municipal y con unas instalaciones muy completas y luminosas, aunque para mi gusto, es más impersonal.
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| Biblioteca C/Mayor, agencia lectura antigua estación y biblioteca de Rafalafena, Catellón |
Otra biblioteca con la que tengo un vínculo especial es la biblioteca pública municipal Matilde Escuder de Vilafranca, donde Ana, Laura y actualmente Andrea vienen realizando un trabajo estupendo, poniendo al día una biblioteca que hace años estaba más que obsoleta y consiguiendo una aceptación enorme en el pueblo. Realizan múltiples actividades en torno a los libros; cuenta cuentos, escape rooms para jóvenes, tienen tres clubes de lectura, lanzan retos literarios en sus redes sociales (con una participación que ya querrían muchas ciudades), realizan recomendaciones literarias y es sede del aula mentor entre muchas otras cosas. Además aquí se germinó el festival literario del Xilòfag, del que hablaremos en otra ocasión.
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| Biblioteca Matilde Escuder en la casa de cultura, Vilafranca |
En el Raval Universitari de Castelló, no tenemos biblioteca, pero la asociación de vecinos, de forma voluntaria y con mucho esfuerzo, abre las puertas de su local una vez al mes para realizar actividades de fomento de la lectura como cuenta cuentos, teatros o lecturas en varios idiomas, además de prestar libros infantiles, juveniles y para adultos que han ido recogiendo de donaciones.
Cita de Henry Ward Beecher: "Una biblioteca no es un lujo, sino una de las necesidades de la vida"

